RAQUEL QUINTO
¿Para qué sirve la utopía?, para caminar...
Jan 31 Desmitificando que los brazos y el cariño malcrían...
Parece increíble que hoy en día, en nuestra sociedad, todavía se siga pensando que si coges a tu hijo cuando llora, lo “acostumbras” al brazo, y si lo coges mucho en brazos y le das mucho cariño, lo vas a malcriar…, y digo que parece increíble que esto perdure a nivel de sabiduría popular, cuando cada vez son más los estudios y profesionales que desmienten y demuestran con estudios que esto no es así en absoluto.
Dice Aletha J. Solter, doctora en psicología, en su libro “Mi bebé lo entiende todo”: ”… si se ignora a un niño mientras llora, puede minar la confianza que ha depositado en los padres, aprender que no puede contar con ellos cuando esté inquieto o alterado, también puede despertar sentimientos de indefensión , impotencia y miedo en el bebé y provocar problemas más adelante. ... puede hacerles sentir que no pueden influir sobre lo que les ocurre, crecer sintiéndose impotentes e indefensos, aparte de indignos, no merecedores de cariño e insignificantes.”
O sea, que no sólo no es malcriar, sino que la ausencia de la respuesta consoladora de la madre (o cuidador principal), su contacto, llega más bien a ser contraproducente para el desarrollo emocional del bebé.
E incluso, llegando aún más lejos, el pediatra Carlos González, autor de un libro altamente recomendable para madres que quieran dar el pecho: “Un regalo para toda la vida. Guía de la lactancia materna”, relaciona esta falta de contacto físico de nuestra moderna sociedad con el cólico del lactante, y nos dice textualmente: ”...el cólico del lactante parece casi exclusivo de nuestra cultura. Algunos lo consideran una enfermedad de nuestra civilización, la consecuencia de dar a los niños menos contacto físico del que necesitan. En Canadá, Hunziker y Barr demostraron que se podía prevenir el cólico del lactante recomendando a las madres que llevasen a su hijo en brazos varias horas al día. Es muy buena idea llevar al bebé colgado, como hacen la mayor parte de las madres del mundo. Hoy en día es posible comprar varios modelos de bandoleras y portabebés en los que puede llevarlo cómodamente por casa y por la calle. No corra a dejar al bebé en la cuna cuando se duerma; les gusta estar con su mamá, aunque estén durmiendo. Los bebés necesitan mucho contacto físico, muchos brazos, desde que nacen. A nuestra sociedad le cuesta mucho reconocer que los niños necesitan brazos, contacto, afecto; que necesitan a su madre”
Y sobre todo me gusta enormemente esta explicación que nos da el autor sobre el malcriar: ”...es imposible malcriar a un niño por hacerle demasiado caso. Malcriar significa criar mal. Malcriar a un niño es pegarle, insultarle, ridicudizarle, ignorar su llanto. Por el contrario, hacerle caso, cogerlo en brazos, acariciarlo, consolarlo, hablarle, besarlo, sonreírle, son y siempre han sido biencriar. No existe ninguna enfermedad mental causada por un exceso de abrazos, de cariño, de caricias…No hay nadie en la cárcel, o en el manicomio, porque sus padres le cogieron demasiado en brazos, o le cantaron demasiadas canciones, o le dejaron dormir con ellos. En cambio, sí que hay gente en la cárcel, o en el manicomio, porque no tuvo padres, o porque sus padres le maltrataron, le abandonaron o le despreciaron”
Así que ya sabéis, futuras mamás…, seguid vuestro instinto y haced caso omiso de las recomendaciones de “personas con experiencia” que os digan que vais a malcriar a vuestros hijos, o los “expertos” que recomiendan métodos crueles como dejar llorar al niño hasta que se canse…
Yo, desde luego, apuesto por darle a mi hijo todas las herramientas necesarias para que tenga un buen desarrollo emocional, y para que aprenda que el mundo es un lugar confiable, en el que siempre hay alguien para cubrir sus necesidades, y no un lugar horrible donde, da igual lo que hagas (llores, grites, vomites…), nadie escucha ni atiende tu necesidad. Y es que, contrariamente a lo que se cree, un buen apego inicial del niño crea adultos más independientes, mientras que los niños con apegos inseguros o ambivalentes, son adultos inseguros y dependientes…En nuestros brazos está la clave!

Lo siento, los comentarios estan cerrados para este articulo.