Raquel
Raquel

RAQUEL QUINTO

¿Para qué sirve la utopía?, para caminar...

Jan 16 De mal en peor...

Hoy me he venido bastante triste del hospital…; hoy no tenía contracciones, pero resulta que ahora el pequeño no coge peso, no sé por qué maldita razón, porque el riego del cordón es perfecto, y la placenta está bien, pero nada, que se ha estancado y no engorda…(pesa 1kg 700 grs, y de 34 semanas debía de pasar ya los 2kgs).

El caso es que me tienen que ver cada 72 horas, y si la semana que viene sigue igual, sin coger peso, me provocarán el parto, y tendrá que estar un tiempo en la incubadora…, y eso me da mucha penita, tenerlo que dejar allí y venirme a casa sin él…, cada vez que lo pienso se me saltan las lágrimas…, y encima no puedo evitar sentirme culpable…, porque si está todo bien, ¿cómo estoy haciendo yo, no cuidándolo como debiera? ¿quizás los estreses psicológicos vividos los últimos tiempos han hecho que me olvide de él, que debiera ser lo más importante de mi vida en estos momentos? ¿es su manera de reclamar fuera una atención que no recibe estando dentro?...A lo mejor son sólo paranoias, pero lo pienso, no lo puedo evitar…

Por otro lado, pienso que lo más importante es que esté sano, y que lo del peso, aún siendo una putada por lo de la incubadora, no es tan grave como otras cosas…; está formado, los órganos los tiene bien, y eso es lo que importa…, lo que pasa es que una siempre quiere que a una misma no le pase nada, que todo sea tan bonito como nos lo habíamos imaginado…, pero al final, basta con mirar otros casos alrededor para pensar que, dentro de lo malo, todavía me puedo sentir afortunada si todo sale bien…

Bueno, todavía hay otra opción…, que ocurriera un milagro (pero no en sentido religioso, en los que no creo, sino más bien de naturaleza psicológica o algo así) y que en esta semana, estando a reposo absoluto y sin contracciones, pusiera peso y me lo dejaran dentro un poquito más…; yo por si acaso, ando cebándome todo el día, a ver si la cantidad que yo como fuera directamente proporcional a la que él chupa…

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© 2008, Raquel Quinto Gomez