RAQUEL QUINTO
¿Para qué sirve la utopía?, para caminar...
Jan 14 El pequeñajo sigue dando guerra...
De nuevo he estado ingresada otra semanita en el hospital…; otra vez con contracciones, y otra vez vuelta a la medicación por vena…
El caso es que en la última revisión en el hospital me quitaron la medicación (esto fue el 29 de diciembre), y desde entonces se ve que he estado con contracciones y ni me he enterado, de manera que cuando fui a mi ginecólogo el día 7 de enero me dijo que había borrado la mitad del útero (el útero, primero se borra, luego se dilata, y entonces te pones de parto…), así que, como me dejó mosca, empecé a fijarme y a notar las contracciones (cosa harto difícil, porque se supone que te tienes que dar cuenta de que se te pone la barriga dura..) más o menos cada 20 minutos, lo que no es normal para el tiempo en que estoy (33 semanas), así que nos fuimos al hospital, y efectivamente, me estaban dando muy seguidas, y me ingresaron de nuevo…
Ayer me dieron el alta, y aquí estoy, con medicación, a reposo absoluto, y haciendo fuerza mental para que el pequeño Akira no sea tan inquieto y se quede ahí al menos dos semanitas más…(este viernes hago 34 semanas, y se supone que con 36 ya no necesitaría incubadora); el caso es que todo este tiempo que me han dado las contracciones él se ha resentido, y no ha cogido el peso que tenía que coger, así que está un poquito por debajo de lo normal, y ahora también hay que controlar que coja peso (la última vez pesaba 1 kg 600 grs, y tendría que pasar de los 2 kg, para que si nace, no tenga que estar mucho tiempo en la incubadora…).
En fin…, al final está siendo un embarazo lleno de preocupaciones…, pero este último susto me ha servido para desterrar definitivamente todo estrés psicológico de mi vida, y dedicarme en cuerpo y alma a pensar en el chiquitín, y a cebarme, a ver si así engorda él un poco más!

Lo siento, los comentarios estan cerrados para este articulo.