RAQUEL QUINTO
¿Para qué sirve la utopía?, para caminar...
Dec 28 Crónicas retrospectivas de Japón. Día 6: Harajuku
Una de las excursiones obligadas para un turista en Tokyo un domingo por la mañana es la zona de Harajuku. Esta zona es muy famosa porque puedes ver a mucha gente joven caracterizada de distintas y llamativas maneras…; sería algo así como una reunión de tribus urbanas: de hecho, el barrio de Harajuku se ha convertido en la capital de una corriente underground llamada moda Lolita, dentro de la cual se encuentra la subcategoría de las Lolitas Góticas, muy de moda ahora en Japón.
Lo primero que hicimos al llegar a la estación de Harajuku, fue acercarnos al famoso puente, que es el punto de reunión de la gente, pero como no había mucho movimiento, fuimos a ver el Parque Yoyogi, que está justo al lado del puente. A la entrada del parque, hay un gigantesco Torii de madera; en la religión sintoísta, siempre hay uno de estos toriis a la entrada del templo: es la puerta especial para los dioses, que marca el paso entre el mundo finito y el mundo infinito de los dioses. Dentro del parque, de camino hacia el templo, había una pared con barriles de sake, que es una bebida alcohólica japonesa, como una especie de aguardiente que se hace con arroz. Es bastante normal que haya alguna representación del sake en los templos sintoístas, porque se utiliza en el ritual de purificación sintoísta (como el vino en la eucaristía católica): Y éste es el famoso santuario Meiji Jingu, con un enorme taiko en su interior: Además, tuvimos la suerte de encontrarnos justo en ese momento una boda!: Y después otra vez, un poco más allá, vimos cómo estaban vistiendo a otra novia…; debe ser éste un templo muy famoso para casarse!: Tras salir del parque, estuvimos sentados en el puente, observando el movimiento que empezaba a formarse… Testigos de los maravillosos contrastes de Japón… Y de repente, uno de los que venía con nosotros dice: “Mirad!, los de Caiga Quien Caiga!”, y sale corriendo…Y nosotros pensamos…¡venga ya!...(NOTA: Caiga Quien Caiga es un programa de bastante audiencia que emite la cadena española Telecinco), pero al ver que no venía nos acercamos, y efectivamente!, allí estaba uno de los colaboradores del programa, intentando hacer entrevistas a las chicas japonesas que iban disfrazadas…Como no tuvo mucho éxito, nos entrevistó a nosotros, y a unas chicas alemanas que también estaban por allí vestidas de lolitas… Fue muy chocante, la verdad, coincidir con un programa español justo el mismo día y a la misma hora en Japón…, aunque después de la primera emoción, tengo que decir que este entrevistador deja mucho que desear, al menos en cuanto respeto hacia la cultura japonesa se refiere…; más que interesarse, como curiosidad, buscaba más la mofa y el ridículo, así que no me dejó muy buen sabor de boca este encuentro con los de CQC… Además de estas chicas del puente, la gente acude al parque Yoyogi también como sitio de ocio solitario (para tocar la flauta, practicar tai-chi,...) o de reunión para practicar hobbies comunes, como tocar el tambor… Bailar con tus amigos rocabillies… O tocar con tu grupo de música…Puede parecer chocante todo esto para nosotros, pero una cosa que me parece genial de Japón es que la gente puede ser todo lo extravagante que quiera, porque nadie se vuelve a mirarlo por la calle…Es verdad que los domingos, en este parque, es un poco más exagerado, porque gente que le gusta un determinado estilo pero que no va así entre semana, se viste sólo para acudir el domingo al parque, pero aún así me parece maravillosa la permisividad que existe en cuanto a la manera de vestir en Japón, donde de nuevo vuelve a coincidir lo super-tradicional con lo ultra-moderno…(la boda y algunas mujeres vestidas de manera tradicional, con el kimono, que vimos en el templo, frente a lo totalmente underground, sin salir del mismo parque…)
Tras este baño de multitudes, seguimos a lo largo de la avenida Omotesando, y paramos a comer en un barecito muy mono…; paramos porque vimos una foto de un plato de pasta con verduras que tenía muy buena pinta, y al entrar vimos lo mono que era también por dentro: la comida era italiana, pero el bar era japonés, así que tenía pequeñas salas de madera a lo largo de un pasillo estrecho, donde te podías sentar al estilo tradicional (es decir, mesita baja y silla a modo de cojín), pero la gracia es que tenía habitacioncitas arriba y abajo, a modo de literas…, y después tenía unos asientos frente a la barra, que fue donde nos sentamos nosotros, y la gracia es que, como tenías una especie de pared detrás, estaba como más aislado que estando en una barra normal de un bar. Pedimos unos spaguetti arrabiata (con tomate frito, ajo y guindilla) que estaban para chuparse los dedos…No sé cómo se las apañan los japoneses con la cocina, pero hacen riquísima incluso la comida que no es autóctona… Por la tarde, regresamos hacia el hotel, pero al salir de la estación de Ueno, estuvimos paseando por el mercadillo de Ameyoko, que ocupa varias calles justo enfrente de la estación, con multitud de puestecillos y tiendas de ropa, comida, bolsos, zapatos, etc.Y aquí acaba otro maravilloso día en Japón…

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