Raquel
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RAQUEL QUINTO

¿Para qué sirve la utopía?, para caminar...

Oct 09 Crónica retrospectiva de Japón. Día 1: llegada a tierras niponas

Después de trabajar dos semanas tras la boda, llegó el gran momento de iniciar nuestra luna de miel!...Nuestro avión salía a las 7 de la mañana del aeropuerto de Valencia, y contando con que a las 5 de la mañana teníamos que estar allí para embarcar, decidimos irnos en nuestro coche y dejarlo en un parking de larga estancia en el aeropuerto. Salimos alrededor de las 12 de la noche de Albatera, para ir con tiempo, y porque ya no sabíamos cómo seguir haciendo tiempo, de las ganas que teníamos ya de emprender el viaje! Llegamos sin novedad al aeropuerto, y al rato de estar allí, sobre las 3 de la mañana, llegó Nacho, y juntos sobrellevamos las dos horitas que quedaban hasta que abrieran el embarque…

Más tarde, alrededor de las 5, llegaban también el resto de personas que salíamos de Valencia: Wedge, Fran, Brody, Ramón y Josele, y entre los saludos, presentaciones y demás, fuimos ganando la batalla al sueño hasta montar en el avión que nos llevaría a París, donde cogeríamos el vuelo hasta Tokyo. Ya en el aeropuerto de París, aún nos quedaban ganas de hacer el tonto!:

En París nos encontramos con el resto del chibi-grupo, y alrededor de las 11 de la mañana montábamos en el avión que, tras sólo 12 horitas de nada, nos dejaría en el aeropuerto de Narita, Tokyo.

Llegamos a Tokyo sobre las 7 de la mañana, hora local, y para nosotros eran las 12 de la noche…(son 7 horas más), y aunque en el avión habíamos dado apenas un par de cabezaditas de media hora, decidimos pasar el día despiertos, fuese como fuese, para combatir un poquito el jet-lag. En el aeropuerto nos recogió el autobús de la agencia, con Megumi, nuestra guía del primer día, y Akira, el japonés más risueño que he conocido, el dueño de la agencia, y tras dos horitas de autobús desde Narita hasta Tokyo, llegamos a nuestro destino, el hotel Edoya, un ryokan (hotel al estilo tradicional japonés). El traslado en autobús fue como con una sensación de irrealidad…que estamos en Japón!..., los primeros tejaditos japoneses, los bosquecillos, la llegada a la macro-urbe que es Tokyo… El hotel Edoya:

Al llegar al hotel, dejamos las maletas y nos dirigimos al lugar más cercano: Akihabara, barrio tecnológico por excelencia, repletito de edificios de plantas y más plantas de tecnología punta y muñequitos de series de manga…una locura!

Este primer día, hasta acostumbrarnos al horario japonés (se come alrededor de las 12 del medio día), y porque aún no sabíamos cómo nos íbamos a desenvolver en los restaurantes, comimos en un hindú en el que podíamos hablar en inglés. Este fue un día que en mi recuerdo queda como entre nubes, muerta por el cansancio y al mismo tiempo como asimilando que estábamos en un lugar tan, tan diferente, mirándolo todo con los ojos de par en par… Por la noche, haciendo tiempo para no acostarnos a media tarde como nos pedía el cuerpo, fuimos a dar una vuelta por Ueno, otro de los barrios que nos pillaba al ladito, a deleitarnos con el mar de luces que ofrece la ciudad de Tokyo a los visitantes nocturnos…

Continuará…

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© 2008, Raquel Quinto Gomez